
Todos tenemos limitaciones. Hay cosas que no sabemos hacer, situaciones que nos desbordan, emociones que no logramos comprender y momentos en los que necesitamos que alguien nos tienda una mano.
Algunos necesitamos ayuda para caminar; otros, para encontrar las palabras. Algunos necesitamos apoyos para aprender, comunicarnos o desenvolvernos en la vida cotidiana. Otros necesitamos que alguien nos enseñe a escuchar, a respetar o a convivir con aquello que no comprendemos.
No somos iguales, ni necesitamos serlo.
Pero hay algo que nos une: ninguno puede con todo, todo el tiempo.
La vida nos recuerda, de distintas maneras, que somos sujetos, sujetados a algo, sociedad, familia,trabajo,amor, la vida. Que necesitamos de otros para crecer, aprender, sanar y construir nuestra propia historia.
Quizás el problema es haber construido una sociedad que nos dice como debemos ser.
No necesitamos ser iguales para tener , merecer y obtener los mismos derechos.
Tal vez, cuando dejemos de dividir el mundo empecemos a comprender que la diversidad no es una excepción: es parte de nuestra condición humana.
Ahí empezaremos a preguntarnos cuánto nos falta desconstruirnos para construir realmente.
Candelaria Montoya Bellón, Psicóloga Social












Deja una respuesta