La primera reunión informativa sobre el proyecto enviado por el Ejecutivo estuvo marcada por cruces subidos de tono, insultos y el impacto político del reciente fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras.
El oficialismo debió recalcular el cronograma y postergar el dictamen.El debate en la Cámara de Diputados en torno al proyecto de “Ley de Defensa de la Soberanía Nacional” comenzó este miércoles con un clima de máxima tensión y finalizó de manera abrupta, diluyendo las intenciones iniciales del oficialismo de lograr un trámite exprés.
El plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores arrancó condicionado no solo por las duras críticas de la oposición hacia la iniciativa, sino también por el coletazo político del reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional la derogación de la Ley de Tierras (prevista en el DNU 70/23).
Al inicio del encuentro, desde Unión por la Patria anunciaron que impulsarán una sesión específica para derogar definitivamente el polémico decreto.
Entre exposiciones técnicas y la sombra de Malvinas
Durante la primera parte de la reunión informaron los funcionarios del Ejecutivo —representados por Paula Tadei (Secretaría Legal y Técnica), Juan Ignacio Strampalija (Ministerio de Economía) y el General Jorge Puebla (Ministerio de Defensa). Tadei defendió la iniciativa al señalar que busca dotar al país de un marco normativo integral para proteger «los intereses vitales, los recursos estratégicos y el fortalecimiento de las capacidades institucionales».
En esa línea, recordó que “Malvinas no es la causa de un gobierno, es una causa nacional”. Por su parte, Strampalija detalló que el proyecto amplía el enfoque de la anterior ley de hidrocarburos hacia sectores como la pesca y la minería no autorizada, endureciendo drásticamente las multas y prohibiciones comerciales para aquellas empresas que operen de forma ilegítima en la Plataforma Continental Argentina.
Sin embargo, las explicaciones oficiales chocaron con un fuerte rechazo opositor. Desde el Frente de Izquierda, la diputada Myriam Bregman cuestionó duramente la iniciativa al señalar que “en 133 artículos no se menciona la palabra Reino Unido” y advirtió que el texto busca borrar los límites entre seguridad y defensa para “reforzar un Estado autoritario” bajo un falso paraguas soberanista.
Escándalo, insultos y corte abrupto
La tensión escaló con el correr de las horas y derivó en un escándalo mayúsculo cuando se desarrollaba la lista de preguntas de los legisladores. Una primera gresca se desató cuando el diputado de Unión por la Patria Juan Grabois cruzó al libertario Jairo Guzmán en medio de la intervención de Bregman, un incidente que por poco obliga a levantar el plenario.
Minutos más tarde, la situación volvió a estallar cuando le tocó el turno de hablar nuevamente a Grabois. Ante los insistentes cruces y cuestionamientos, el presidente de la Comisión de Defensa, el salteño Carlos Zapata, le pidió respeto y procedió a apagarle el micrófono.
La reacción del dirigente opositor fue inmediata y desató la furia en el recinto: “No me apagues el micrófono facho de mierda”, lanzó a los gritos, lo que motivó que Zapata diera por concluida de manera abrupta la reunión tras más de cuatro horas de deliberaciones.
El oficialismo recalcula
El desarrollo caótico de la jornada alteró los planes de La Libertad Avanza. La intención original del oficialismo era transitar una única reunión informativa este miércoles para pasar a la firma del dictamen en un plenario previsto para el próximo 6 de octubre.
Ante el nuevo escenario político —marcado por el impacto del fallo judicial, el silencio estratégico inicial de los bloques aliados del PRO y la UCR, y el clima de confrontación—, el oficialismo debió recalcular: se estipuló convocar a dos reuniones informativas más, postergando la firma del dictamen para fines de octubre antes de llevar la discusión al recinto
















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