Un enfrentamiento entre el actual intendente de Pilo Lil y su antecesor escaló hasta las amenazas de muerte y el uso de un arma blanca dentro de una sede gubernamental. El episodio, registrado en video, desnuda una profunda crisis institucional y abre el debate sobre los límites de la convivencia democrática.
La escena parece extraída de una ficción marginal, pero ocurrió despachos adentro. En la pequeña comunidad neuquina de Pilo Lil, el actual intendente, Andrés Avelino Infante, y su antecesor, Eliseo Díaz, protagonizaron un violento enfrentamiento que incluyó gritos, insultos, amenazas de muerte y la aparición de un arma blanca. El hecho, que ya se encuentra bajo la lupa de la Justicia, expone la crudeza con la que operan los conflictos de poder en los intersticios del Estado.
El hecho: veinte minutos de tensión y un video bajo análisis
La confrontación se extendió durante aproximadamente veinte minutos dentro de una sede gubernamental de la localidad. Según el relato del jefe comunal actual, la discusión subió de tono hasta que Díaz lo amenazó de muerte al grito de «hijo de p…, te voy a matar, me tenés podrido». En medio del forcejeo, la pareja del intendente, Raquel Fantini, debió interponerse para evitar que el exjefe comunal lo atacara con un cuchillo verijero (de campo) que llevaba en la cintura. «Si estiraba el brazo me apuñalaba», sostuvo Infante al describir la gravedad del episodio.
Por su parte, Eliseo Díaz ofreció su propia versión de los hechos y cuestionó la lectura de las imágenes que ahora analiza la Fiscalía de la IV Circunscripción y el Ministerio de Seguridad de Neuquén. El exmandatario aseguró que acudió al lugar «con buenas intenciones» y argumentó que sacó el arma exclusivamente para defenderse. Apelando a su condición física —señaló que padece una debilidad en las piernas debido a una enfermedad crónica—, retrucó que fueron desde el oficialismo local quienes iniciaron las hostilidades con algún elemento cortante antes de que él tomara su cuchillo de campo. «No le tengo miedo a ese video, ahí se va a ver que digo la verdad», sentenció.
Más allá de la causa judicial
El material audiovisual, grabado por una funcionaria presente en el lugar, junto con las cámaras de seguridad que habrían captado nuevas amenazas en las inmediaciones del destacamento, constituye la prueba central de las denuncias presentadas por Infante ante la Justicia.
Sin embargo, más allá de la tipificación legal y del recorrido que la investigación penal tenga en los estrados judiciales de Junín de los Andes, el suceso deja abierta una pregunta ineludible sobre la degradación de los vínculos institucionales. Cuando las oficinas del Estado —que deberían ser espacios de representación, diálogo y resolución de las demandas comunitarias— se transforman en escenarios de duelos personales con armas blancas, la política fracasa en su esencia más básica y expone una peligrosa
















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