La psicóloga social y escritora chubutense repasa su paso por el certamen nacional Señorita Independencia, la creación de su plataforma PsicoConsciente y la urgente necesidad de implementar herramientas de educación emocional desde la primera infancia para prevenir problemáticas complejas.
ENTREVISTA
Rosana Etcheverry- Bienvenidos a Agenda Compartida, un espacio donde corremos los micrófonos de la política tradicional y los acercamos a la gente. Lo que llamo una nueva política, un nuevo contrato social de empatía. Que tiene que ver con la vida, con el esfuerzo, con la voz de quienes construyen comunidad todos los días. Un espacio donde la agenda la marcan los ciudadanos comunes que hacen cosas extraordinarias.
Hoy tenemos el gusto de recibir como invitada a Candelaria Montoya Bellón.
Oriunda de Puerto Madryn, escritora, madre, psicóloga social. Candelaria trascendió los estereotipos tradicionales al representar a la provincia del Chubut en el certamen nacional Señorita Independencia, categoría adulta donde se consagró con una destacada mención.
Además, es autora de las obras Modo avión, Metamorfosis de un caos y Bela, el hada de libra. Utiliza la escritura y su proyecto de Psico Consciente como trincheras de visibilización comunitaria y bienestar emocional.
En esta entrevista vamos a dialogar acerca de su recorrido, de ese poder transformador de las palabras y también de la urgencia de construir una sociedad más empática y con rostro humano. Te doy la bienvenida, Candelaria. Muchísimas gracias por estar en este espacio. ¿Cómo estás?
Candelaria Montoya Bellón- Hola, ¿qué tal? Muchas gracias. Bueno, antes que nada, muy agradecida y me siento con un honor enorme de que me estén dando el lugar para este nuevo comienzo. Justamente hablaba hace un poco de mi libro La metamorfosis de un caos, creo que todo se transforma, así que muy feliz de que me des el lugar a mí para iniciar este comienzo nuevo.
Rosana Etcheverry- Vamos a empezar preguntándote qué significó para vos representar a Chubut en este certamen de alcance nacional y cómo lograste redefinir el sentido de estos espacios utilizando tu rol profesional como psicóloga social.
Candelaria Montoya Bellón- La verdad es que yo nunca me había puesto unos tacos, ni había participado de un certamen antes. Fue todo un mundo nuevo, es algo nuevo en general. Pero considero que en los tiempos de incertidumbre y de esperanza, como decía Pichon-Rivière, nuestro padre de la psicología social, hay que hacer redes y cualquier medio que nos lleve a una finalidad para seguir transmitiendo salud mental, ahí voy a estar.

No quiero estereotiparme en espacios o lugares comúnmente donde pase más información, sino que me quiero meter en todos los lugares en donde pueda dejar un poco de herramientas sobre lo que tanto me apasiona y lo que es mi vocación, que es la salud mental.
Por eso inicié este camino en el certamen Señorita Independencia. Cuando me salió una publicación en internet sobre el certamen, yo me anoté porque decía que este año el tema era presentar un proyecto de salud mental. Entonces, yo dije: no importa si yo me he subido a un escenario o si me he puesto tacos o no, tiene que ver con el mensaje que puedes transmitir y a las personas que puedes llegar. Y por eso empecé.

Me anoté y quedé seleccionada después de muchas chicas que también intentaron participar, como categoría adulta, y realicé el viaje, me fui hasta Tucumán a presentar mi proyecto.
R.E.- Llevaste adelante una propuesta muy potente que tiene que ver con lo vinculado a la salud mental y la prevención integral llamada Psico Consciente. ¿De qué se trata ese espacio?
C.M.B.- La verdad es que hay muchas problemáticas hoy en día sobre la salud mental, o sea, sobre la búsqueda de la salud mental. Entonces, todo parte de una base: la identificación y la gestión de las emociones son la base para poder construir esa salud.
Falta mucha educación sobre salud emocional en nuestra sociedad y hoy en día creo que debemos erradicar esa falta porque es una de las problemáticas que estamos teniendo como país. Entonces, qué mejor que dar información y educar. Por eso consideré generar una página web para poder identificar y gestionar emociones y que sea de acceso a todo el público.
Sabemos que la salud pública hoy en día está atravesando uno de los momentos más fuertes, por así decir, porque tarda mucho en la atención.
Hay tanta necesidad de psicólogos, de asistencia en el departamento de salud mental, que no llegas por ahí a las personas que están en situación de urgencia. Son muchas, tardan meses en darte un turno muchas veces, depende de tu localidad. Y, aparte de eso, acceder a un psicólogo también es muy costoso de forma particular. Entonces, se me ocurrió generar y crear esta página para acceso a todos. La realidad es que mientras que la creaba no podía creer que no hubiese otra página con toda esta información, con toda la tecnología y el acceso que tenemos hoy en día. Entonces, me pareció primordial.

R.E.- Hablaste de la salud mental, lo que dejó de ser un tabú; a veces faltan recursos y también faltan políticas públicas. ¿Qué lugar crees que ocupa el Estado y las organizaciones sociales en esta prevención y contención emocional de la que hablás?
C.M.B.- El Estado, la verdad que, por lo menos en mi provincia, está teniendo muchas complicaciones para poder sustentar todas las áreas. No creo que tengan los recursos, esa es la realidad de hoy.
Pero por otro lado, también no podemos no mencionar a fundaciones o asociaciones, por ejemplo, acá hay una muy conocida que se llama Buenos Vínculos, que está constituida por padres, por familias que han sido destrozadas por la pérdida de alguien de su casa, de su familia y de su hogar, que eligió quitarse la vida, eligió el suicidio.
Hay organizaciones y fundaciones que se ocupan de llevar herramientas y que asisten a la comunidad, sí. Y ellos están haciendo mucho más que los departamentos que tienen acceso, por ejemplo, a salud mental de los hospitales de nuestra provincia.
Ellos son los que están moviendo mucho y están generando campañas increíbles. Por primera vez en tantos años, ayer yo me emocioné, lo digo de nuevo y se me quiebra la voz, porque vi cómo salían las redes sociales a comentar las familias, las fundaciones, esto de los bancos amarillos, cómo se empieza a hablar y a visibilizar.
Es importante, muy importante, dejar de estereotipar o de verlo como un tabú el hecho, por ejemplo, del suicidio. ¿Por qué? Porque una persona que decide hablar, una persona que habla de que tiene un pensamiento, ya baja el accionar a un 20% de probabilidad de que cometa el acto. Entonces es necesario y primordial poder hablar. Hablar baja la tasa de suicidios; tan sencillo que uno dice es fácil, es hablar. Bueno, no, volvemos a esto de que no hay educación emocional.
R.E.- ¿Y cómo lo ves posible a esto? Porque vivimos en una sociedad que muchas veces corre en automático. Estamos interconectados, pero a veces profundamente solos o aislados. Vos como operadora preventiva de la salud mental, ¿cómo lo ves posible a esto que proponés?
C.M.B.- Volviendo a lo que mencionaba anteriormente, creo que nos está atravesando demasiado, es la primera muerte del país, los suicidios. Entonces ya estás sumamente atravesado por todos nosotros y no podemos seguir mirando para un costado.
Se está haciendo inevitable hablar del tema y eso puede reducir muchísimo la tasa, que empiecen a hablar, que empiecen a educar y lo que están haciendo las organizaciones y las familias detrás es increíble.
Yo lo veo posible: poder trabajar, por ejemplo, en conjunto con mi página web para llegar todavía a más personas, que es lo que se necesita hoy para poder trabajar esta problemática.
Se necesita hacer redes. Nosotros los psicólogos sociales decimos que nos enfermamos en grupo y nos sanamos en grupo.
R.E.- Recién decías «hay que hablar», sos una convencida de que la palabra tiene un peso transformador. Me gustaría que nos hablaras acerca de dos libros que publicaste; hay dos libros que son muy movilizantes: Modo avión es uno y Metamorfosis de un caos el otro. Nos gustaría que nos cuentes qué quisiste transmitir en cada uno de ellos y cómo se conectan también tus historias con esta necesidad de introspección que nos hace tanta falta y a veces nos cuesta tanto.
C.M.B.- Sí, como mencionabas, tengo dos libros, en realidad tengo tres: Modo avión, La metamorfosis de un caos y Bela, el hada de libra. Son tres ámbitos diferentes.
Modo avión fue creado después de mi divorcio, en un vacío de existencias en donde me volví a encontrar conmigo misma y justamente vos mencionabas «automático». Y así fue mi despertar, me di cuenta de que estaba viviendo una cotidianidad sin sentirla, que no me cuestionaba lo que decía, que no me replanteaba si era lo que me gustaba. Como yo tenía muchas complicaciones en ese momento para poder hablar desde la palabra, lo transcribí al papel, que es algo que yo siempre digo en mis talleres: que si no podemos hablar, que lo escribamos, pero que es importante sacarlo del cuerpo y de la mente, ¿por qué? Porque no podemos trabajar algo que no podemos ver.

Por eso es importante expresarnos. Entonces, si yo puedo ver lo que me está pasando, lo puedo trabajar, lo puedo cambiar, lo puedo mejorar. Pero si yo me lo guardo en mí, ahí es cuando pasan los sucesos más terribles.
Modo avión nace de mi divorcio, de encontrarme de nuevo conmigo y de reencontrarme con lo que quería para mi vida, siendo mamá soltera, porque tengo dos hijos. Entonces, la vida que yo tuve fue bastante complicada y con eso nace La metamorfosis de un caos, porque al principio encuentro el sentido de mi presente con Modo avión, que es un libro corto, es ideal para la gente que no lee en estos momentos de virtualidad y quiere reconectarse con la lectura.
Y después escribí La metamorfosis de un caos, que fue cuando me empecé a plantear por qué me sentía así, para qué, de dónde proviene.
A través de la psicología social, entendí muchas cosas que antes no podía responderme y hablo de mi historia de vida desde el inicio, desde la panza de mi mamá, que en la psicología social le decimos el protovínculo: si el bebé siente lo que le pasa a la madre y eso también te predispone a tu personalidad, a cómo vas a enfrentar la vida más adelante. Empiezo a pensar en por qué me pasó lo que me pasó o para qué, cuál era el fin, a través de La metamorfosis de un caos. Y la metamorfosis habla de muchas cuestiones específicas, es decir, habla de adicciones, habla de maternidad joven, habla de familia, habla de abuso, habla de muchas cosas que le puede pasar a cualquier persona en cualquier edad. En base a eso, todos mis escritos son de salud mental y tienen una finalidad reflexiva.
Hay algo que yo digo mucho en mi segundo libro, que es la metamorfosis: «No somos lo que nos pasa, somos lo que hacemos con lo que nos pasa». Y entenderlo desde esa perspectiva es un cambio de mirada para toda tu vida. Y de ahí nace esta vocación por la salud mental. Porque el tener herramientas a mí me cambió la vida y querer contagiar esta información para mí es ser un agente de cambio, como nosotros decimos, y cambiarle la realidad a otra persona que puede salir, que puede tener el poder de decidir qué hacer con su vida.
R.E.- Dijiste «tener herramientas a mí me cambió la vida». Contanos qué herramientas y cómo esas herramientas pueden cambiar la vida de la gente que pueda hacerse de esas herramientas, valga la redundancia.
C.M.B.- Por ejemplo, conocer la gestión de emociones. Yo sentía que me atravesaban cosas, pero no sabía qué hacer con eso, o sea, «estoy enojada» y hablo mal, por ejemplo, porque no conozco mi sentir y cómo gestionarme.
El tener herramientas hizo que cambiara también mi personalidad, que no sea tan hiriente, tal vez, impulsiva; que medite mi accionar, que me permita transitarlo y no castigarme, trabajar mi culpa, mi idealización sobre las cosas, mis expectativas, absolutamente todo.
Todo cambia al tener herramientas y eso se genera con salud emocional, con educación emocional.
Por eso es tan importante y por eso yo siempre lo llevo por todos los medios posibles. Si tiene que ser por la escritura, ahí estaré; si tiene que ser por un certamen, ahí estaré; si tiene que ser por un taller, ahí estaré. Yo siempre busco los huequitos.

Hay algo que mencionaba, que tengo tres libros en realidad: Bela, el hada de libra nace con mi hija.
Mi hija tiene 6 años —cuando yo empiezo a escribir, ella tenía cuatro para cinco ya— y ahí yo tenía una situación en el jardín en donde le hicieron un comentario sobre su aspecto físico.
En base a esta situación, mi hija viene emocionada a casa, muy angustiada, ¿y qué hice? Pensé en transformar esa situación en algo que educara y ahí nace Bela, el hada de libra, que tiene actividades pedagógicas para trabajar en el aula, porque aunque no lo crean, ya en el jardín hay actitudes de discriminación o también inclusive bullying; surge desde las primeras infancias. Entonces, la importancia para erradicarlo siempre es la palabra.
R.E.- No lo mencionaste, pero te lo pregunto: todo esto, estas herramientas de las que vos estás hablando, ¿tienen que ver con la inteligencia emocional?
C.M.B.- Sí, totalmente. La inteligencia emocional, sí, sí.
Rosana Etcheverry- ¿Creés que la inteligencia emocional puede transformar sociedades con una educación que comience en edades tempranas?
C.M.B.- Y sí, es como todo, es como cuando aprendes a caminar: si te enseñan, vos vas a aprender a caminar, esto es así. En las escuelas nos enseñan sobre matemática, nos enseñan sobre educación física, nos enseñan sobre lengua, pero no nos enseñan cómo tratarme a mí y cómo tratar a un otro.
Somos esponjas que absorbemos información, ¿y qué pasaría si la información que yo absorbo fuera constructiva y no destructiva?
Los niños son esponjas, como decía, y no es algo que no se pueda mejorar o cambiar. Ellos van a copiar lo que ven. Es muy importante ser conscientes de lo que le enseñamos a nuestros hijos, porque también, inclusive, para ellos mismos, porque por ahí vos decís: «bueno, mi hijo no, con otros es rebueno», pero también hay un tema ahí con cómo se tratan ellos, cómo son ellos con ellos mismos; si no tienen una buena autoestima, les va a costar todo mucho más, van a tener problemas con la frustración; si tienen mucha expectativa, también van a ser tan autoexigentes que después eso desencadena en un montón de complicaciones.

Es importante la educación emocional… yo sé que se le dice inteligencia emocional, pero a mí me gusta decir educación emocional porque tiene que ver con esto de que falta enseñar. No tanto desde la inteligencia, sino desde que no hay esa herramienta, entonces por eso me gusta decir educación emocional, aunque sé que es inteligencia en realidad.
R.E.- Mirando hacia adelante con toda esta experiencia y con toda esta proyección, ¿cómo planeas articular por un lado este reconocimiento que obtuviste recientemente a nivel nacional y por otro lado con los proyectos que tenés en mente desde Psicoconsciente y tus libros?
C.M.B.- Sí, obvio, siempre estoy muy activa en todo lo que es la salud mental. Yo creo que es una vocación y todo se une, todo nos atraviesa. La psicología social con mis libros están súper conectados. Cuando voy a dar un taller a las escuelas, llevo mis libros y puedo tranquilamente fusionarlos y les doy las herramientas, porque a través de mis libros hablo de la psicología social.
Y con esta mención en el certamen —me dieron una mención por concientización cívica— tiene todo que ver y es como un complemento integral de absolutamente todo mi trabajo y toda mi visión frente al futuro. La idea es generar más espacios para brindar herramientas y concientizar. Me gustan cosas muy difíciles para sustentarme en la vida laboral, pero no puedo evitarlo, es una vocación y muchas veces termino haciendo rifas para llegar a fin de mes, pero feliz porque sé que dejo algo, un mensaje.
R.E.- Qué importante esto último que decís: dejar un mensaje y poner tu foco en esto que tiene que ver con vos, tu experiencia, pero fundamentalmente con ayudar al otro y poder extender esto que bien llamaste educación emocional. La importancia de la Educación Emocional y cómo nos puede ayudar a nosotros mismos y, por defecto, ayudar a los demás y conformar una nueva sociedad.
En el cierre de la entrevista, Candelaria señaló que «hablar es esencial, se pueden cambiar las cosas. Siempre digo que no se termina hasta que se termina y que si no hay espacios hay que generarlos y construirlos. Hay personas del otro lado que tienen muchas ganas y voluntad de trabajar y poder dar información, herramientas. Somos muchas, yo siempre dejo abierta la puerta a través de mis redes sociales a quien necesite escribirme. Quien necesite hablar, siempre estoy dispuesta», cerró.
Contacto: Canal de Youtube Candelaria Montoya B










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