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Ajuste licuado: el Gobierno fijó el Salario Mínimo en $383.800 y profundiza la brecha con las urgencias sociales

A través de la Resolución 4/2026 publicada en el Boletín Oficial, el Ejecutivo oficializó la nueva actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). Con un incremento que apenas alcanza los $383.800 para septiembre, el piso de ingresos continúa corriendo detrás de una canasta básica desbordada, encendiendo alertas en el entramado socioeconómico.

En un escenario donde la macroeconomía exhibe planillas equilibradas a costa del ahogo cotidiano, el impacto en el bolsillo de los trabajadores vuelve a ocupar el centro de la escena política y social. Mediante la Resolución 4/2026 de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social —en el marco del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil—, se oficializó el nuevo esquema de ingresos que rige desde el 1° de septiembre.

Para los trabajadores mensualizados que cumplen jornada legal completa, el haber mínimo pasó de los $376.800 vigentes en agosto a $383.800. Esto representa una suba nominal exigua de apenas 7.000 pesos, un número que contrasta de manera dramática con las necesidades reales de los hogares y con los índices de precios que marcan el pulso diario de los almacenes y supermercados.

El cronograma y la distancia con la realidad

El esquema oficializado prevé una actualización escalonada para los próximos meses con la que se intentará llegar al mes de abril de 2027:

A partir del 1° de octubre de 2026: el SMVM trepará a $391.200 (con un mínimo de desempleo de $195.600).

A partir del 1° de noviembre de 2026: se ubicará en $398.800 (desempleo mínimo de $199.400).

A partir del 1° de diciembre de 2026: alcanzará los $406.400 (desempleo mínimo de $203.200).

(Valores que continuarán su progresión mensual conforme a los anexos técnicos dispuestos por la cartera laboral).

Sin embargo, el desfasaje estructural es inocultable. Diversos sectores sindicales y analistas económicos advierten que el piso salarial actual opera muy lejos de cubrir las necesidades elementales de una familia tipo, cuya canasta básica se ubica abrumadoramente por encima del millón y medio de pesos.

El impacto colateral: desempleo y prestaciones

La fijación del Salario Mínimo no es meramente un número testigo para el empleo formal registrado, sino que actúa como un ancla institucional clave para múltiples variables de la seguridad social. Entre ellas se destaca la Prestación por Desempleo, cuyos montos mínimos y máximos se calculan de manera directa en función de este parámetro. Para este mes de septiembre, la prestación mínima quedó fijada en $191.800, mientras que el tope máximo se empareja con el salario básico de $383.800.

En un contexto donde la discusión pública debería priorizar la reconstrucción del poder adquisitivo y el fortalecimiento del mercado interno, la estrategia oficial opta por un sendero de moderación estricta. La distancia entre los ingresos de subsistencia y el costo de vida real continúa ensanchándose, planteando interrogantes impostergables sobre el modelo de desarrollo, la cohesión social y el horizonte humano de las grandes mayorías trabajadoras en la Argentina de hoy.

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